«Lo mataron por no devolver el saludo: homicidio por ferocidad»
Un hombre se cruzó con otro en la calle. Le dio un saludo, pero el agraviado no respondió. Esa mínima situación fue suficiente para que el procesado reaccionara con violencia: lo increpó, lo enfrentó y, tras la caída del agraviado, ingresó a su casa para sacar un cuchillo y acuchillarlo. En el juicio, el acusado dijo que no recordaba nada. Sin embargo, el testimonio policial desbarató esa versión: la agresión se originó únicamente porque no le devolvieron el saludo.
La Corte Suprema, en la Casación N.° 3445-2022/Lambayeque fue contundente: la desproporción entre un motivo tan insignificante y una reacción tan grave encaja en la circunstancia agravante de ferocidad, prevista en el artículo 108.1 del Código Penal.
Y aquí está la enseñanza: la ferocidad no significa “ensañamiento brutal” ni violencia excesiva en abstracto como a veces se confunde. Lo que la define es matar sin motivo justificado, por una causa nimia o inexistente, que revela un desprecio absoluto por la vida.